Por casualidades de la vida me encuentro estos días en la maravillosa ciudad de Berlín, observando a los berlineses, imitando su forma de vida, para unos muy ordenada y para otros algo caótica, disfrutando de sus restaurantes, sí, aunque suene raro, pero la diversidad de comida es tal que puedes disfrutar de una simple y rica “Currywurst” o de una exótica comida en un restaurante Massai o de Singapur, tú eliges.  Qué os voy a decir de la historia que rezuma esta ciudad en cada calle o de la diversidad cultural? Hay tanto que no sabría por dónde empezar.


Y ya que estamos, vamos a intentar mejorar ese nivel algo olvidado de alemán que tenía, para lo cual está bien porque no todos se dirigen a mí en inglés, como era lo esperado cara al turista, sino en alemán, lo cual se agradece si tu intención es mejorar y te horrorizas si no lo es. Realmente hay escuelas buenísimas y vale la pena realizar un curso de alemán, poca afluencia de gente e inmejorables instalaciones, precios muy competitivos por otro lado, que también hay que tener en cuenta el dinero y fiarse poco de las ofertas, que he visto muchas algo sospechosas, 180€ 4 semanas, 20 clases semanales? No puede ser, tengo que averiguar el truco…También hay que saber elegir la escuela ya que muchas están saturadas de españoles, porque eso sí, españoles en Berlín hay unos cuantos y hasta encontrar alojamiento resulta difícil ahora mismo.

Dejando aparte las necesidades lingüísticas, me ha parecido muy interesante la conmemoración que se ha llevado a cabo estos días por el 9 de noviembre, fecha negra en el calendario alemán a tenor de la multitud de acontecimientos ocurridos en Alemania en esta fecha tan señalada. Se han conmemorado los 75 años de la fatídica Noche de los Cristales Rotos, para quién no sepa muy bien de qué va el temaresume en pocas palabras la ola de terror que vivió la comunidad judía durante la famosa noche en la que hubo una ola de destrucción, saqueo y barbarie sin precedentes cuando los nacionalsocialistas se cobraron venganza contra los negocios y las oficinas judías y las sinagogas, por el asesinato de Ernst von Rath, tercer secretario de la Embajada de Alemania en París a manos de un joven judío polaco.

Cuando hace 75 años las sinagogas dejaron de arder, la dictadura culpó a los propios judíos de la violencia que azotó al país. El Reich confiscó los pagos que las compañías aseguradoras debían hacer a los propietarios judíos, cuyas casas y negocios habían sido destruidos, y comenzó a promulgar decenas de leyes para forzar la “arianización” de todas las empresas de propiedad judía.

El pogromo contra la comunidad judía del 9 de noviembre, y en esto están de acuerdo todos los historiadores, marcó un punto de inflexión en la política antisemita que nació inmediatamente después de la llegada de Hitler al poder en 1933, y preparó el terreno para lo que sería el Holocausto, el asesinato sistemático de los judíos que vivían en aquella época en los territorios controlados por los nazis. Lo fuerte es que a día de hoy, algunos monumentos y sinagogas judías en Berlín aún tienen que estar custodiados por la policía. Algunas cosas no cambian.

Y esto no es todo, los 9 de noviembre han sido siempre importantes, por lo que os resumo algunos datos curiosos:

El 9 de noviembre de 1918 Alemania se convirtió en una república parlamentaria, cuando Phillip Scheidemann, un político socialdemócrata, anunció desde una ventana del Reichstag la abdicación del kaiser.

Cinco años después, nuevamente en un 9 de noviembre, un ex sargento del Ejército imperial alemán logró convencer a miles de simpatizantes del Partido Nazi (NSDAP) para derrocar desde Múnich al Gobierno alemán y pedir la creación de una “republica nacional”. Hitler fracasó en su intento. Fue enviado a la cárcel donde escribió el libro Mi Lucha, que le ayudaría a conquistar el poder en 1933. El 9 de noviembre de 1938, el führer ordenó el primer gran desafío contra la población judía que vivía en el Reich.

La fecha más emblemática de la historia alemana del sigo XX tuvo un giro dramático otro 9 de noviembre de 1989 cuando el portavoz del Comité Central del Partido Comunista de la ahora desaparecida RDA, Günther Schabowski, convocó a una rueda de prensa para anunciar al mundo una medida excepcional con la cual el régimen pretendía impedir el colapso comunista. Schabowski, preguntado por los periodistas que deseaban saber cuándo entraría en vigor una medida que permitía a los ciudadanos de la RDA viajar a Occidente, pronunció dos palabras que cambiaron el curso de la historia. “Ab sofort” (a partir de ya) respondió el portavoz acuciado por las preguntas que le hacía Peter Brinkmann, un periodista del Bild, que estaba sentado en la primera fila del centro de prensa. Despuès de haber visitado el Palacio de las Lágrimas, la estación donde los alemanes de ambas partes se despedían con gran dolor, os aseguro que estas palabras sí que cambiaron la vida de los alemanes para siempre.

Y aquí me despido por hoy con unos datos curiosos de la historia alemana.

Bis Bald!!